martes, 4 de noviembre de 2008

Amigo

La amistad es, en ciertos casos, la excusa perfecta para conocer mejor a alguien soltero y por eso es tan recurrente la teoría de que no existe entre hombres y mujeres. Sin más, se ha desvirtuado el término "amigo", de manera que en él caben los de pretendiente, prospecto, andante, además de sus variantes "amigo con ventaja", "amigovio", "amigui", etc.

Yo defiendo mi creencia de que la amistad con los tipos de Marte, existe. No en su significado de "amancebamiento" que describe la mismísima R.A.E., que sí (uff) claro que existe, sino en el otro.

Simplemente, se desarrolla desde una primera visita, de verdad casual, a su casa. Sin tensión romántica, ni tiempo para ordenar y con razones previas como "voy a pasar a dejar esto" o "acompáñame a buscar algo" o "vente a almorzar, que tengo un poco de comida que sobró de ayer". Si han llegado juntos, él abre la puerta, entra primero y se va al baño, y te deja a mitad de pasillo sin sugerirte que te sientes. Luego te enseña su pieza, su tele, su computador, su colección de autitos, sus comics, los cinturones y diplomas que posee en artes marciales, el shampoo que usa para la caída del cabello, te explica cómo logró conectar la lavadora, y no te ofrece ni agua. Si tiene mascotas, te pone el gato en el cuello sin preguntar si eres alérgica o deja que el perro ponga su pata sucia sobre tu ropa. En el momento en que abrió su closet como si te trataras de su hermana, este soltero interesante, guapo, independiente e intelectual, te ha comenzado a abrir su corazón. Su corazón de "amigo", así que si tus fines son otros, arranca o ármate de valor.
En las visitas siguientes, él deja de insistir en que no laves la loza y terminas aseando los vasos pegoteados que en una semana no se ha dignado a limpiar. Comienza a aceptar que le ayudes o pide los favores más diversos, desde que le vayas a hacer cariño al gato mientras se encuentre de viaje hasta hacer sus compras del supermercado, pasando por acarrearlo con su ropa sucia a la casa de sus padres cuando se le estropea la máquina y surtirlo de medicamentos cuando está ridículamente enfermo (porque en mejores condiciones, querrá que lo ayude alguna mujer que le interese). Eso sí, jamás abusará de tu ayuda, no dejará que laves una olla con comida pegada o pases virutilla al piso, porque a pesar de que te haga chistes idiotas y te ponga un sobrenombre horrible, tú sigues siendo una dama para él.
Estando contigo cantará aunque lo haga pésimo, bailará como si estuviera solo, te pedirá que le tomes una foto con alguna de sus macanas, inventará contigo un idioma paralelo con un lenguaje ridículo y te dará a probar sus inventos culinarios (sin importar cuán feos puedan saber, por eso te los da a ti). Podrá incluso confundirse y pedirte ayuda para maestrear, pero en ciertos momentos te mirará con dulzura como recordando que eres mujer.

Síntoma inconfundible de la cercanía entre ambos puede ser el doméstico acto de ordenar ropa limpia. Si permanecen sentados en extremos de su cama, conversando como si nada, mientras doblan calzoncillos y enrollan calcetines, la amistad se ha consolidado.

Este mismo tipo, no por ruin ni por hombre, sino por humano, se alejará de ti cuando consiga novia, y volverá cuando la haya perdido (o dejado, o cambiado). Es muy probable que olvide el día de tu cumpleaños, pero si lo recuerda, te dará algunos de los mejores regalos de tu vida gracias a su creatividad para no gastar en exceso y el grado de conocimiento que tiene de ti. Te dirá cuando está aburrido y podrá pedirte que te vayas de su casa, lo que te parecerá un desatino hasta que descubras que es maravilloso poder hacer lo mismo con él. Jamás se molestará si respondes "no puedo" a una invitación y no verá gratuitamente una mala intención en ti, hagas lo que hagas. Te dirá "te llamo en seguida" y pasarán semanas, o lo dirás tú, pero nunca habrá un reproche entre los dos.

A ratos puede que él mismo no entienda qué le pasa y se aleje para verificar si no se está haciendo dependiente, volviendo gay o enamorando de ti. Pasadas estas fases de introspección, reconocerá alguna vez que eres su gran amiga y pasarás a formar parte del selecto clan que conforman sus mujeres incondicionales: su mamá, su abuelita y alguna nana de la infancia.

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