miércoles, 18 de febrero de 2009

Pánico ¿escénico?

Meses tardé en salir del shock que me provocó el comentario sincero de un amigo que sugirió que está "de moda" escribir "atacando" a los hombres y que "¿para qué de nuevo el mismo tema?".... Como hasta esas alturas no conocía más que mi propia literatura bloggera, chusmeé. Y efectivamente, hay una sorprendente oferta de treintonas escribiendo, con más o menos reclamos, las vicisitudes que se viven en esta etapa de la vida. Así que comprendí: mi amigo me metió en el mismo saco de Sex and the City, la Consuelo Aldunate, y Bestiaria; lo cual fue un halago, porque si bien a mi no me lee nadie, a ellas las siguen muchos.

Pero aparte de sentirme lo menos original después de leer un poco lo que se escribe en el resto del cibermundo, me impactó que un hombre me dijera que ataco a los hombres ¿Qué? si mis mejores amigos en la vida son hombres!!! Y me achunché. Claro. Me asusté de que mis amigos, conocidos e incluso posibles candidatos a propuestas indecorosas leyeran lo que escribo y me tacharan de quejosa inconformista. Porque una cosa es que uno observe pero otra, es que se las dé de feminista consolidada y a los hombres los critique, los muela, los odie, y después los ame y los necesite, y todo sumido en un tono de crítica permanente.

En fin, resumiendo y terminando, me sacudí el comentario. Comprendí que lo difícil de largar algo para que lo lean todos es justamente que a algunos les carga, les parece fome, repetido, trivial o desubicado, y hay que aguantarse los comentarios. Como de "Primera Cita", sobre el que los hombres me dijeron "no te van a querer invitar a salir" y las mujeres: "¡¡a mí pasó!!".